martes, 30 de noviembre de 2010

La reunión con Zapatero

¡Hay Señor, que zozobra tengo!, ¡si es que no vivo en mí éstos dias!. Desde que me enteré de la famosa reunión del Sábado pasado de Zapatero con los grandes empresarios españoles me encuentro en permanente estado de ansiedad, pero creo que está totalmente justificado: no tengo nada que ponerme para cuando me toque a mí el turno de visita. Y es que entre la casa, el cuidar de la familia y la actual coyuntura (lease la falta de efectivo) no he renovado el vestuario invernal, así que dime tú como me presento en Moncloa en vaqueros y camisita blanca,  va ha decir Sonsoles que qué valor tengo y con razón.
Lo que más me angustia es el no saber de cuanto tiempo dispongo para preparar el modelito y es que claro, como Correos funciona como funciona, no me ha llegado la invitación y mira que ya he ido varias veces a la oficina y he insistido "-Oiga, que no me ha llegado la carta de Moncloa...que la estoy esperando...!, y la funcionaria con cara de cachondeito "-Señora, pues será que no quieren nada de usted...". Pero que valor tiene la gente, como no van ha querer nada de mí, que sabrá ella...
Porque claro, si el Presidente está llamando a consulta (bueno, o lo que sea) a las fuerzas vivas de la economía española, entonces no queda nada para que nos toque el turno a los autónomos que fuimos y nos gustaría volver a ser (o lo que es lo mismo, trabajadores por cuenta propia en paro) y claro, ahí necesitarán una representación nutrida de especies protegidas en peligro de extinción ( señoras de más de 45 años en paro, o como dice el INEM personas de dificil inserción laboral ) y claro, ahí es donde yo encajo a la perfección. Además, cuando vean mi curriculum en la Tesoreria de la Seguridad Social y en el Ministerio de Hacienda, van a alucinar en colores: ni un retraso, ni un recibo devuelto, ni un mal fraude, en defintiva, lo que se dice un expediente inmaculado. Total, que por lo que le he costado al Estado (nunca he tenido ni ayudas ni subvenciones) soy un choyo de contribuyente, he pagado todo lo habido y por haber y a cambio no he recibido nada de nada; incluyo entre lo que no he recibido las becas y ayudas para libros de mis vástagos, porque cuando terminaba de hacer la declaración de la renta (nunca antes, lo juro) caia en la cuenta de que nadaba en la abundancia (????) ya que siempre quedaba a años luz de los baremos para tener derecho a alguna subvención, a pesar de que gente de mi entorno que ingresaba mucho más dinero que yo pero que podía "escaquear" parte de sus ingresos, disfrutaba de matrículas gratuitas y demás beneficios.  A pesar de todo, yo seguía pagando religiosamente y sintiendome una buena ciudadana.
Pues eso, que teniendo en cuenta que en los últimos años he sido una de esas emprendedoras que después de intentar buscar su lugar en el mercado laboral y haber encontrado todas las trabas del mundo se han liado la manta a la cabeza y han habierto un negocio, han levantado España con sus dos manitas día a día, que lo ha dado todo, que lo han perdido todo y que se ha quedado con cara de haba a mirar el palomo, creo yo  soy la perfecta interlocutora para discutir e incluso decidir el modo de afrontar los tiempos difíciles que nos han tocado vivir y los que nos esperan.
Y nada, que eso, que aquí estoy esperando la invitación para ir a la reunión entre el Gobierno y los que realmente tenemos la fuerza y las ganas para superar éstos y otros tiempos aún peores. Os mantendré informados de las novedades, mientras tengo que tomar una firme determinación y decidir si me pongo traje de chaqueta o vestidito camisero. ¡Jo, qué nervios...!. 

martes, 23 de noviembre de 2010

Me presento ante el mundo

Mi nombre es Incauta, vivo en una ciudad pequeña (¿o más bién mediana...?) y desde hace una año más o menos dispongo de más tiempo libre del que me gustaría. ¿Qué más puedo contar de mí?: llevo casada más de veinticinco años (con el mismo señor) y tengo dos hijos mayores (del susodicho los dos).
Pues a lo que voy; hace unos años se me ocurrió la brillante idea de montar un negocio puesto que lo de encontrar trabajo una vez pasada la "cuarentuna" para una mujer que se dedica a la imagen personal, como que estaba dificilillo, así que me embarqué en lo que parecia una empresa con futuro e invertí todo lo que me quiso dar el banco (que menos mal fué relativamente poco). No se como me las apañé, pero no fuí capaz de conseguir ninguna de las ayudas y prestaciones que ofertaban los distintos organismos oficiales y es que, para unas era joven y para otras demasiado mayor. Es más, la única para la que no se requería tener una edad concreta, resultó estar agotada.
A pesar de no recibir ningún respaldo oficial, conseguí habrir mi negocio no sin esfuerzo. Los primeros años fueron duros económicamente hablando, pero poco a poco conseguí una clientela fiel que crecía año tras año sobre todo por el  boca a boca. Y entonces llegó algo que parecía pasajero y no lo fué: LA DESACELERACIÓN.
Cabezona de mí (o incauta, como mi nombre) me afané en resistir y defender lo que había construido con uñas y dientes (que no era Tara, aunque lo parézca por el énfasis) y trabajé más duro, más horas, con más dedicación, con más pasión...hasta que se me acabaron los argumentos (léase el dinerito) y no hubo más remedio que echar el cierre con todo el dolor de mi corazón.
Ahora soy una paradita de pro con carnet que lo demuestra, sin derecho a paro ni a ningún tipo de prestación, puesto que he formado parte de los "Empresarios Opresores de la Clase Obrera" por el hecho de ser Autónoma (total, por explotarme a mí misma...). Eso sí, el INEM vela por mí, que ya me han llamado tres veces para lo que yo creo que es el mismo puesto de trabajo y para el que no estoy cualificada (también es mala suerte jolín).
Pués eso, que como estoy cansada de mandar curriculums y que me llamen vieja (las quieren de 20 y con experiencia), pues he pensado en escribir éstas cositas que no puedo contar a nadie, porque cada cual lleva su cruz no porque nadie me quiera, y se me ha ocurrido que es un poco tonto escribir si nadie lo va a leer. Así que, aquí estoy, con mis historias y mis histerias, que si de algo me ha valido un año de paro sin cobrar es para haber aprendido algo de informática (por mi cuenta, porque los del INEM son para parados que cobran) y ser capáz de publicar éste diario en la red.