domingo, 5 de diciembre de 2010

Gracias a los controladores aéreos españoles.

Aunque suene raro, creo que todos los españoles les debemos un profundo agradecimiento a  ese colectivo de hombres y mujeres "abnegados" que con su actitud prepotente e insolidaria no sólo han dejado en la estacada a un buén número de personas en los aeropuertos de todo el país, sino que ha conseguido en tan sólo dos días lo que otros tan solo han soñado como un imposible: Unanimidad entre la mayoría de  ciudadanos al condenar una situación que perjudica a todo el país. Personalmente creo que una de las pocas cosas positivas que podemos sacar de una crisis de la envergadura de ésta huelga encubierta es la convicción de que unos pocos no pueden pisotear los derechos del resto por tener una situación laboral que se lo permita.
Dicho ésto, creo que el día 6 de Diciembre de 2010 pasará a ser recordado como el día en que todos los ciudadanos por fin entendimos que quería decir el  Artículo 14 del Título I de la Constitución porque lo pudimos sentir en nuestras carnes. No me importa el color del gobierno de turno, me importa que me siento en igualdad de condiciones ante colectivos que se encuentran en una cierta situación de poder, que me siento protegida y amparada por las leyes. Tan solo espero que ésta no sea una situación pasajera, que no sea un espejismo en el desierto. Espero y deseo seguir teniendo ésta agradable sensación de seguridad durante mucho tiempo sea quién sea el partido que tome las riendas de éste sufrido valle de lágrimas en el que se ha convertido nuestro país; espero que, de nuevo, nadie tenga que llamarme por mi nombre: Incauta.